Ya estamos prácticamente en mayo y el verano está a la vuelta de la esquina. Es hora de empezar a acondicionar nuestro hogar para protegerlo de las olas de calor sin que el aire acondicionado haga un agujero en nuestro bolsillo.

Para ello, es importante ser buenos estrategas. La terraza es el mayor foco de entrada de calor para nuestra vivienda, pero también de luz con lo que no hace falta que conviertas tu casa en una cueva para protegerla de los agresivos rayos del mediodía. Los tiempos cambian pero los toldos no han dejado de ser el mejor filtro de la energía térmica.

Las persianas también juegan un papel importante en “horas puntas”. Procura mantenerlas bajas cuando el calor arrecie para evitar el efecto invernadero. Las cortinas o estores también pueden ser una solución alternativa, aunque menos eficiente. Valora las posibilidades de usar unos u otros protectores de calor en los diferentes espacios de tu casa según la orientación de la vivienda.

Repartir los flujos de aire adecuadamente también es una recomendación más que a tener en cuenta. En este caso sigue siendo válido el “a cuanto más (aire) toquemos, mejor”. Cierra las puertas de las habitaciones que no vayas a utilizar para optimizar el aire fresco, y por el contrario; ábrelas de noche mientras dejas que tu casa se ventile con las ventanas abiertas. Las temperaturas nocturnas  son ideales para ventilar y evitar sobrecargar el ambiente.

Los pequeños gestos eléctricos también son importantes a la hora de evitar los sofocos veraniegos. Las bombillas de bajo consumo, además de permitirte ahorrar en la factura de la luz desprenden menos calor.

Y la última recomendación pero no por ello la menos importante: ¡Múdate de la cocina al jardín! El uso de hornos, freidoras y demás “tecnologías puntas” de tu cocina no hará sino aumentar tus ganas de desempolvar la barbacoa. Saca todo el potencial a tu jardín y da la bienvenida a la época de las parrilladas, ¡ahora ya tienes la justificación perfecta!

Foto: Planos de casas