Posiblemente, después de tu mudanza hayas acabado con muebles de todo tipo. Entre las nuevas adquisiciones, los muebles heredados de la familia y los que te han dejado los caseros por si los quieres aprovechar, tienes un conjunto de estilos de lo más variopinto que ni un interiorista de renombre sabría combinar. Pero no desesperes, porque podemos hacer que todos tengan algo común para que puedan encajar en un mismo espacio. Podemos pintarlos, cambiarles alguna pieza, o darle otros usos para que así tu casa tenga una decoración uniforme.

Cuando tengas el mueble delante, antes de comenzar con ningún arreglo, debes valorar si vale la pena o no restaurarlo. Un truco para saber si te va a dar mucho trabajo dándote un resultado que puede no ser el esperado es contar las piezas que crees que tienes que cambiarle. Siempre es mejor que el número de piezas que debas cambiar no supere al número de las que se pueden conservar.

Para empezar, hazte con un kit de herramientas de restauración básicas: destornilladores, pinceles, tornillos, lijas de varios tipos, trapos, una espátula y estropajos.

El mejor sitio para tratar los muebles debe ser un lugar bajo techo que no tenga focos de frío o calor. Al aire libre es mejor no trabajar ya que el viento y el sol pueden dañar los muebles y los procesos de la pintura sobre la madera. Acuérdate de usar siempre mascarillas, guantes e incluso gafas sobre todo si utilizas lijadoras

Antes de comenzar es importante limpiar el mueble a fondo. Un trapo de algodón húmedo con un toque de jabón neutro bastará para repasar el mueble tanto en partes vistas hasta en las ocultas.

Reparando un mueble antiguo

Cuando se haya secado por completo se puede empezar a eliminar la pintura o el barniz  originales que no te terminan de convencer. Es sencillo pero trabajoso. Posteriormente, aplica decapante con una brocha y retíralo con una espátula. Habrá que repetir todas las veces que sea necesario hasta eliminar los restos del acabado. Cuando esto haya ocurrido es necesario limpiar el mueble con un trapo y disolvente. Para terminar habrá que repasarlo con una lija fina.

Lijar un mueble

Si las manchas de pintura continúan en molduras o esquinas repásalas con un cepillo de dientes muy duro y con disolvente.

Para reparar los golpes que puedan tener por el uso hay que colocar un trapo mojado en agua o leche caliente con una cinta sobre la zona afectada durante unas horas. Tras unas horas habrá recuperado su forma original.

La cera natural o la masilla son ideales para disimular arañazos y rozaduras. Se rellenan con la espátula y a continuación se lija la superficie. Hasta que el defecto desaparezca habrá que repetir la operación varias veces. Luego habrá que pintarla con óleo de la tonalidad de la madera para que todo recupere una uniformidad en su color original.

Para cambiar unas piezas por otras primero hay que retirar los restos de pegamento que puedan quedar de la pieza original. Con cola blanca se pegan las nuevas manteniéndolas sujetas con gatos o cuerdas. Habrá que dejarlas 24 horas de esta manera para asegurarnos que quedan bien sujetas. Si sólo quieres encolar la pieza original y la pieza no puede quitarse de la estructura, aplica directamente la cola.

También puedes cambiar puertas, cajones y bisagras. Asegúrate de que las nuevas piezas encajan. Si por ejemplo, los nuevos cajones no se deslizaran bien, con un poco de jabón en las guías o lijando ligeramente sus laterales se solucionará el problema.

Retapizar es otra manera de darle un aire nuevo al mueble viejo. Si la tela encaja con el conjunto de la casa pero está deteriorada, se puede limpiar como cualquier otra prenda en la tintorería y volver a instalarla en el mueble. Habrá que desclavarla con cuidado y volver a graparla con una grapadora especial para tapizar que se encuentra en cualquier ferretería.

Mujer retapizando un mueble antiguo

Cuando el color del mueble está deteriorado pero es de tu gusto, basta con teñirlo con una brocha suave que no suelte pelo, con un tono similar tras haberlo lijado y limpiado. Para oscurecerlo habrá que aplicar varias capas hasta dar con el color deseado. Para pintar los muebles es importante dar con la pintura adecuada dependiendo del tipo de madera.

Para que el acabado final del mueble sea más brillante, se debe barnizar o dar otra capa de tinte o de goma laca. Para que el brillo se mantenga es importante aplicarle cualquiera de estos productos una o dos veces al año.

Barnizar muebles antiguos

Con estos sencillos trucos los muebles de tu nuevo hogar pueden encajar perfectamente en un mismo estilo y hacer de tu salón o dormitorio un lugar uniforme y sereno.